Entrevista a Norberto Pico, Jefe Nacional de Fe de las JONS

Norberto_Pico_Sanabria_FE_JONSelmunicipio.es. ofrece a sus lectores una sustancial entrevista en la que Norberto Pico muestra con sinceridad y cercanía sus opiniones sobre la posición de los falangistas, que él lidera, sobre su historia y sobre el presente de su organización política en la España de hoy.

“En España no hay democracia. Entre otras cosas porque no hay igualdad de oportunidades ni hay libertad de prensa” … Norberto Pico en elmunicipio.es

“El franquismo no fue ni pretendió ser nunca falangista, pese a que utilizó el nombre y los símbolos de Falange como fachada política”… Norberto Pico en elmunicipio.es

1.-elmunicipio.es.- Norberto, es Ud. el Jefe Nacional de la actual Falange Española de las JONS (FE de las JONS) ¿Es esta la Falange de José Antonio Primo de Rivera? ¿La Falange de José Antonio y de Manuel Hedilla no desapareció con el decreto de Unificación del 19 de abril de 1937? ¿Cuál es la legitimidad de la organización que Ud. lidera?

Norberto Pico.- Las organizaciones políticas son entidades dinámicas. Deben dar respuesta, en cada momento, a nuevas problemáticas, adaptando sus formas. En FE de las JONS somos fieles a los planteamientos originales de nuestros fundadores sin pretender ser una copia de la organización que ellos constituyeron en el primer tercio del siglo pasado.

En política no existe –no debe existir- legitimidad de origen, sino legitimidad de ejercicio. FE de las JONS será una organización legítima en tanto sepa ofrecer a España y los españoles un conjunto de propuestas válidas para su vertebración nacional y social.

2.-elmunicipio.es.- Si Franco no fue falangista –se entiende falangista joseantoniano-, ni lo pretendió ¿por qué en sus gobiernos hubo hombres que se autodenominaban falangistas, se proclamaban seguidores de José Antonio Primo de Rivera y consentían que se utilizase los símbolos, las imágenes y las ideas de la Falange y de José Antonio, sabiendo que no estaban construyendo la sociedad que la ideología joseantoniana defendía?

Norberto Pico.-Las organizaciones políticas revolucionarias –Falange Española lo es en tanto que busca un cambio radical en las estructuras políticas y económicas- a menudo caen en el maniqueísmo. Todo blanco o todo negro. O conmigo o contra mí. Sin embargo la convivencia social y la búsqueda del bien común exigen en ocasiones el sacrificio de los postulados maximalistas propios.

El franquismo no fue ni pretendió ser nunca falangista, pese a que utilizó el nombre y los símbolos de Falange como fachada política. Aún así, muchos falangistas hicieron una labor encomiable desde las instituciones del régimen. Especialmente en el ámbito de la justicia social, el trabajo, la vivienda, la educación y la juventud. Aparcaron sus pretensiones revolucionarias para servir a los españoles desde un régimen que no era el suyo. Tanto ellos como los que, por contra, impulsaron la alternativa falangista al régimen, merecen nuestro reconocimiento.

3.-elmunicipio.es- ¿La Falange que Ud. lidera asume en parte o en su totalidad el Régimen Franquista, llamado Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET de las JONS) y posteriormente Movimiento Nacional?

Norberto Pico.- No. Falange desaparece como organización en abril de 1937 y no recobra su personalidad jurídica y política hasta finales de la década de los 70. Insistimos en que el franquista no fue ni quiso ser nunca un régimen falangista pese a su fachada y pese a que muchos falangistas hiciesen grandes aportaciones a la sociedad desde sus instituciones.

5.-elmunicipio.es- ¿Militó Raimundo Fernández Cuesta y otros ministros o altos cargos del Régimen Franquista en la Falange que Ud. lidera? ¿Cómo explica Ud. la evolución ideológica y política de estos hombres? ¿Cómo convence Ud. a los falangistas joseantonianos que obviamente denunciaron y siguen denunciando al Régimen Franquista como falsificación de la Falange de José Antonio para que militen bajo las siglas históricas de Falange Española de las JONS que su organización detenta en la actualidad?

Norberto Pico.-La historia es conocida. Raimundo Fernández Cuesta fue el Jefe Nacional de FE de las JONS entre 1977 y 1983. Después lo fue Diego Márquez Horrillo, procedente de los Círculos José Antonio.

A estas alturas, 39 años después de la muerte de Francisco Franco, el franquismo carece de interés político para nosotros. Tan absurdo es hoy declararse franquista como declararse antifranquista. Lo único que nos preocupa es poder ofrecer a los españoles una alternativa política patriota, justa y solidaria.

6.-elmunicipio.es- Solo la verdad nos hace libres, la verdad sobre la Falange está por explicar y más aún por transmitirla a nuestro pueblo. Del compromiso con esta verdad depende en gran parte la credibilidad de los falangistas. Norberto, ¿Cómo ve Ud. en la actualidad este conglomerado que se conoce como “el mundillo azul”? ¿Qué les diferencia y que les une? ¿Háganos un análisis sucinto de cómo prevé Ud. la Unidad o la dispersión de este mundillo?

Norberto Pico.- El fundador de la Falange aseguraba, en una frase tan acertada como descorazonadora, que la masa de un  pueblo necesitado de una revolución no puede protagonizar dicha revolución. Así sucede nuevamente en España.

Estamos ante la más profunda de las crisis por las que ha atravesado nunca la nación española. Nuestra patria ha sufrido antes gobiernos despóticos, hambrunas, crisis e incluso invasiones. Pero lo que está hoy en cuestión es la propia existencia de España como nación. Y es precisamente esta generación de españoles que pone en duda la existencia de España, que reniega de ella o que, en todo caso, no alcanza a ver el problema o no lo siente como propio,  la que debe salvar a España de la muerte. Sombrío panorama.

Así las cosas, incapacitadas las masas para operar el cambio necesario, se precisan de la presencia -organizada y militante- de las minorías conscientes. Y ahí estamos los falangistas. En minoría, conscientes de la gravedad del momento, pero insuficientemente organizados y  con escaso músculo militante. Y es que, tristemente, los falangistas –buena parte de nosotros, por no ser injustos con un grupo selecto de los nuestros- padecemos los mismos defectos que la masa. Entre los más notables de estos defectos están la ausencia de toda capacidad analítica, la escasa formación, el rechazo al compromiso y la inconstancia.

Por eso no es un recurso poético apelar a una revolución interior como paso previo, indispensable, para soñar si quiera con la revolución patriótica y social falangista. Si no cambiamos nosotros primero, si no desterramos de nosotros el burgués acomodaticio y superficial que todos llevamos dentro, si no despreciamos el consumismo y la chabacanería que la modernidad nos ofrece, raramente seremos capaces de construir nada sólido y bello para el futuro.

Lo de la dispersión de las organizaciones azules es tan antiguo como las propias organizaciones azules. Baste recordar el episodio de Ramiro Ledesma en la época fundacional. Pero la falta de unidad organizativa, a nuestro juicio, no es la enfermedad de la Falange, es el síntoma. La verdadera enfermedad es la falta de unidad doctrinal y estratégica. Cuando una organización falangista, por mantener coherentemente su unidad doctrinal y estratégica, despunte sobre las demás, logre un mayor número de apoyos y tenga una presencia pública y capacidad de convocatoria, la unidad organizativa sobrevendrá sin gran esfuerzo.

7.-elmunicipio.es- ¿Qué tiene la ideología falangista joseantoniana en común con el fascismo de Mussolini o con el nazismo de Adolfo Hitler o con el social-comunismo de Marx y Lenin o con el Liberalismo capitalista de las democracias liberales partitocráticas actuales? ¿Qué diferencia sustancialmente a los falangistas joseantonianos de estas ideologías?

Norberto Pico.- Todas estas ideologías tienen un denominador común: el materialismo. Falange, en cambio, reconoce la supremacía de lo espiritual. Queremos implantar una justicia social profunda para que, sobre esta base, vuelvan los pueblos a la supremacía de lo espiritual.

Ese materialismo, esa negación de la supremacía de los valores espirituales, no es sólo filosofía o una teoría sin implicaciones prácticas. Por ejemplo, cuando el Gobierno de Rajoy –al igual que los anteriores- antepone la supuesta recuperación económica a cualquier otra consideración (el derecho a la vida, la unidad de la nación, la familia, etc.) lo hace porque comparte la raíz materialista de la izquierda a la que, teóricamente, se opone.

Pero esto no quiere decir, en modo alguno, que Falange se desentienda de las necesidades materiales de los españoles. Al contrario. Precisamente porque reconoce en cada persona, de forma individualizada, una dignidad de orden espiritual superior, se opone con firmeza a cualquier modo de menosprecio o ataque a dicha dignidad, ya sea a través de la explotación laboral, la  falta de vivienda, la negación del derecho a la educación básica o de una atención médica suficiente. Ni la nación, ni el Estado, ni el partido, ni las ideologías, ni las urnas. Nada  puede ponerse por encima de la persona ni servir como justificación de ataques a su dignidad. Eso es lo que nos diferencia del resto de ideologías.

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