Opinión. De falsos genocidios y logros de España en América.

Imperio EspañolOpinión. Sertorio Atanasio Publícola. Desgraciadamente, hoy en día incluso algunas personas leídas e informadas dan crédito a los cuentos acerca de las atrocidades de pesadilla supuestamente cometidas por España en las Indias. Generalmente, no llegan al absurdo de dar crédito a todas las fabulaciones de los “Kichi”, Colau o Pablo Iglesias de turno (que, fieles a su cita con la mentira y el autodesprecio, aprovechan estas fechas para arremeter contra una Nación a cuyos ancestros insultan, lo que les denigra a ellos por hacerlo y a nosotros por no enviarlos a casa a la de ya). Pero aceptan a medias sus historias de terror grueso, y esto ya es mal asunto.

Por eso incluso entre gente preparada se oye hablar de “genocidio” en relación a nuestro gobierno de las Américas. Insisto en que jamás ocurrió nada como eso que algunos sugieren de “genocidio americano”. No al menos por parte de España. Con esto no digo en modo alguno que fuéramos por ahí repartiendo abrazos de osito amoroso ni que no derramáramos sangre, pero es que no debe confundirse el genocidio (que es la destrucción total y deliberada de un pueblo -u otra colectividad humana bien delimitada, como los sacerdotes y laicos católicos exterminados durante nuestra Guerra Civil a manos de los parientes ideológicos de PODEMOS- a manos de otro u otros) con las matanzas.

Que si, que también las meras matanzas están terriblemente mal, pero está claro que no pueden equipararse situaciones concretas en las que a los conquistadores se les fue la mano con un exterminio deliberado de los pueblos indios. Lo primero, a diferencia de lo segundo, no implica la pretensión de borrar a nadie de la faz de la Tierra, hecho que por sí solo comporta una diferencia moral esencial. Y que me lleva a concluir que la Historia de España en América no es color de rosa, pero tampoco es color negro. Es gris, y más bien clarito. Y eso es más de lo que de su relación con los habitantes originales del Nuevo Mundo pueden decir otros. Los sajones, sin ir más lejos. Su innegable grandeza no nace de la fusión con el otro, sino de su erradicación sistemática y de la exclusión de los supervivientes de toda participación en el progreso de EEUU.

Sin duda alguna, se cometieron violencias diversas contra los indígenas que quedaron sometidos a la Corona. Por otra parte, las violencias contra los indígenas fueron un fenómeno esencialmente circunscrito a la Conquista. La cual, inevitablemente, tenía que ser un hecho violento en la medida en que no es posible la sumisión política y militar por otras vías, y menos entonces, en pleno siglo XVI. Mas en modo alguno fueron ni los hechos de arma ni los excesos contra la población civil las causas primeras ni principales de la enorme mortandad que se cebó con los indios, que hoy se sabe que tiene un origen principalmente vírico, y se circunscribe a las primeras décadas del dominio español. Durante las cuales los indios, carentes de anticuerpos a causa de su prolongado aislamiento respecto de la totalidad del resto del planeta (con el que nosotros y no otros los pusimos en contacto), murieron como moscas de un modo que pasmó a todo el mundo.

Ya en torno a 1600 parece que se empieza a observar de vuelta un crecimiento poblacional de los indios (beneficiados desde casi el primer momento por los adelantos de todo orden traídos por España, el incremento exponencial de las tierras cultas y de la diversidad del ganado, la consiguiente mejora en la alimentación y la finalización de las guerras tribales endémicas en las que habían estado envueltos los incontables pueblos nativos de todo el continente desde milenios antes de la Conquista española), que ascienden en número absoluto. Aunque, a causa de la emigración española y el consiguiente crecimiento de los criollos, de la importación de esclavos negros, y muy especialmente del mestizaje de indios con otras razas (mestizaje cuyos productos humanos no son contados muchas veces como indios pese a ser continuación biológica de los mismos), decrece en proporción sobre el total.

Es tristísimo que un atajo de pobres indigentes mentales del estilo de “Kichi” se olviden de un hecho tan obvio y esencial a la hora de valorar nuestro paso por el hemisferio occidental como es el de que España goberno esas tierras por alrededor de tres siglos (cuatro en el caso de Cuba y Puerto Rico). ¡Qué raro un “genocidio” que se circunscribe en su práctica totalidad a las primeras décadas de tan larga época de la Historia! ¿Si queríamos exterminar a los indios por qué desaprovechamos la oportunidad? No sería por falta de tiempo…

Lo cierto es que el dominio español en América no solo no se caracterizó jamás por la violencia (una vez pasado el periodo de la Conquista), sino que encima es la etapa histórica incomparablemente más pacífica y próspera de la que jamás ha gozado el continente descubierto por Colón, que salvo episódicas revueltas de escasa importancia no conocieron apenas alborotos de ninguna clase durante el dominio español. Por eso no sé si reir o llorar cuando oigo o leo que se habla mal del periodo español. ¿Qué ha sido la Historia de Hispanoamérica antes y después de España sino el interminable relato de una violencia, guerra, inestabilidad y desastres interminables en todos los órdenes?

¡Ya quisieran los naturales del continente americano volver a aquellos tiempos! Comparados con todo lo demás, son lo único a lo que pueden dar el nombre de “Edad de Oro”. Al menos si los conocieran tal como fueron, y no distorsionados por la óptica de la infausta Leyenda Negra a la que dieron pábulo los disparates de antología de Fray Bartolomé de las Casas (quien, al margen de sus intenciones buenas o malas, seguramente le habría hecho mejor favor a España si jamás hubiera existido y por ende no hubiera ensuciado más allá de toda medida la memoria de la Conquista).

Creo que el dominio español se les antojaría infinitamente más benévolo que el horrible y despiadado dominio que tradicionalmente sobre esas naciones han venido ejerciendo los EEUU (nación que hizo descender del pedestal de Virreinatos prolongaciones del Reino español común a toda una serie de países a los que redujo y en la mayor parte de los casos todavía reduce a la humillante condición de “patio trasero”). O que los Estados fallidos tipo Venezuela que el “boludo-chevismo” en el que cree gente como “Kichi” presenta como únicas alternativas posibles a la perpetuación de la dominación yanki.

Igualmente, resulta ridícula la pretensión de que por un lado los españoles de América estaban obsesionados con esclavizar a los indígenas, pero por otro los querían exterminar y los mataban con alegría. ¿En qué quedamos: los queríamos esclavizar o los queríamos exterminar? Ambos objetivos no son compatibles. Y es un hecho que a los indios se los explotó de formas diversas y en grado variable según las zonas (casi siempre mediante el recurso de mantener vigentes formas de trabajo forzado tales como la mita incaica), lo que obliga a desechar que los españoles fuéramos tan tontos como para querer destruir así a lo tonto a nuestra propia mano de obra barata.

¿Mucho de lo que avergonzarnos? Pues sin la menor duda, como todos los individuos y colectividades humanas, que en tanto que tales somos imperfectos y susceptibles de cometer errores. Pero muchísimo más de lo que enorgullecernos, porque la Conquista, Colonización y Evangelización de América es la obra de civilización probablemente más encomiable protagonizada por nación ninguna en toda la Historia de la Humanidad. Y no es exageración. Solo la romanización de la cuenca del Mediterráneo (proceso teñido también de sangre, desgraciadamente, y probablemente de mucha más que la Conquista de América) podría comparársele; y aún ésta en términos favorables a nosotros. IHS

PD: aprovecho y enlazo un artículo que se relaciona con el tema aunque no sea el que motiva mi estado. Me parece interesante, especialmente para gaditanos. A ver si los que votásteis PODEMOS, por respeto a vosotros mismos y a vuestros ancestros lejanos (coño, que en muchos casos quizás descendamos de la pobre gente a la que “Kichi” ha injuriado públicamente), os replanteáis vuestro voto en próximos comicios. La corrupción no se combate con una mezcla entre ignorancia, autodesprecio, maldad y retraso…, en la que seguramente también se entremezcle más corrupción. Extraido de Libertad Digital.com

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Un comentario

  1. Les escribo desde Chile, soy profesor de Historia y siempre recuerdo a mis alumnos que los pueblos indígenas que se quejan lo hacen en castellano porque los quedaron bajo el Imperio Inglés fueron exterminados. Solo porque resisitieron con armas en la mano hasta el siglo XIX se salvaron algunas tribus, pero fuero sometidas a reducciones y condiciones infrahumanas.

    Muy distinta la situación de los pueblos nativos en Hispanoamérica, los mapuches en Chile o Argentina, los aymaras o quechuas en Perú y Bolivia, los guaraníes en Paraguay y así suma y sigue, son parte integrante de sus naciones con todos sus derechos civiles y mantienen vida su cultura,

    Claro que hubo guerra, muerte y explotación… ¿en algún pais, en alguna guerra ha sido distinto? Aun hoy vemos guerras y abusos… ¿porqué exigimos a los españoles de hace 500 años algo que aún hoy no podemos hacer?

    Saludos desde Chile

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