Guillermo Rocafort: LA CAUTIVIDAD DE ALMOGÁVARES CRISTIANOS POR EL REINO DE GRANADA

guillermo-rocafort--644x362Acostumbrados a “autoflagelarnos” por nuestros presuntos excesos, Occidente ha entrado en la senda de un “buenismo” que consiste en negar nuestras virtudes, exagerar nuestros defectos y exaltar aquellas Civilizaciones con las que entramos en radical colisión durante Siglos. 

Dr. Guillermo Rocafort Pérez (www.guillermorocafort.com). El asunto de la cautividad de los cristianos es uno de los temas tabúes de la historiografía moderna. Acostumbrados a “autoflagelarnos” por nuestros presuntos excesos, Occidente ha entrado en la senda de un “buenismo” que consiste en negar nuestras virtudes, exagerar nuestros defectos y exaltar aquellas Civilizaciones con las que entramos en radical colisión durante Siglos.

Hoy en día reivindicamos la Memoria de los Pueblos que fueron expulsados de nuestro solar patrio, notoria injusticia a los ojos del presente, pero hacemos la vista gorda ante el increíble sufrimiento y mal trato que sufrieron nuestros cautivos cristianos, nuestros compatriotas, en las mazmorras del Islam, como si aquello no fuera con nosotros, o no hubiera determinado nuestro actuar histórico.

Aquel dolor ha caído en saco roto, hoy es obviado, “ninguneado” y de esta manera abrimos la puerta a que se vuelva a repetir. Eso de la “coexistencia” pacífica en España durante la Edad Media es un cuento chino, propio de estafadores de la Historia que nos han vendido una realidad que no fue, alimentando nuestro espíritu colectivo de un odio hacia todo lo que hiciera España, con razón o sin ella.Podemos considerar la cautividad de cristianos como uno de los hechos que más forjó nuestro Ser como Nación.

La solidaridad hacia los cautivos no sólo se manifestó en la fundación de las ordenes religiosas redentoras, como las de los mercedarios y trinitarios, sino en la infinidad de limosnas recolectadas de personas humildes, cristianos pobres, que así manifestaban su compromiso en la libertad de aquellas personas convertidas en esclavos por parte de aquellos que hoy son ensalzados como paladines de la civilización de la paz. Resulta sonrojante ver a Rodríguez Zapatero hablar de Alianza de Civilizaciones o al escritor Juan Goytisolo, premio Cervantes 2015, hablar de la experiencia “mística” de Miguel de Cervantes como cautivo en Argel.

El sometimiento al Islam por la vía de la sodomía física o mental es algo que no se debería propagar por los terminales mediáticos de todo el aparataje propagandístico y cultural que padecemos en España.

España fue, es y será sus cautivos cristianos, cientos de miles de personas truncadas, maltratadas, encarceladas, torturadas con un único afán, el lucro por un comercio que envilece a sus causantes y a los que hoy lo ningunean. Tanto cine español … para que no haya película que aborde esta cuestión de nuestra auténtica Memoria histórica.

El profesor Juan Torres Fontes, citado varias veces en este libro, recoge su realidad de forma magistral, mediante sus relevadores artículos “La Cautividad en la Frontera Gaditana (1275-1285)” y “Las Estampas Gienneses”.

La fuente histórica originaria que utiliza son los “Miráculos romancados” de Pedro Marín, monje del Monasterio de Silos, donde relata las experiencias de excautivos, contadas en primera persona.

Según el mencionado profesor “la cifra de los cristianos esclavizados por el Islam debió alcanzar cifras impresionantes” (1).

Los Reyes españoles de la época plenamente conscientes de esta situación obraron en consecuencia.

La directriz política de Fernando III era no sólo la conquista del Reino de Granada sino también el salto a Africa, con la finalidad de alejar el peligro de nuestras costas y hombres.

Es por ello que a partir de esta Reinado se estableció como población de frontera por parte de Castilla a los Almogávares cristianos para que sellaran en la medida de sus posibilidades la permeabilidad de un territorio inestable como consecuencia de las acometidas provenientes del Sur en donde tuvieron un papel estelar los benimerines y los zenetes africanos, verdaderas bestias de la guerra y el botín.

Este tipo de incursiones eran escalofriantes para Castilla: su entrada en la campiña jerezana el día de San Andrés de 1282 tuvo como resultado el cautiverio para mil quinientos cristianos, muchos de ellos almogávares.

España padecía un cáncer incurable en el Sur del territorio que se manifestaba en una cautividad insoportable para una Nación como la nuestra.

Como ya he relatado en otros libros, los almogávares supervivientes de estas razzias en las que los cristianos casi siempre estaban en minoría se reagrupaban en nuevas unidades que se dedicaron en cuerpo y en alma en hostilizar a los granadinos, benimerines y zenetes, con un único afán de venganza.

No voy a explicitar el trato que recibían las mujeres por parte de los invasores que las cautivaban aunque sería recomendable que aquellas que ensalzan hoy el feminismo y que se muestran complacientes hacia esa civilización se ilustraran sobre el particular. Otro dato de cautiverio revelador es el que sufrió Castilla después de su derrota en la batalla de Ecija en 1275 donde se alcanzó la cifra de 7.830 cautivos y el resultado de la campaña contra Sevilla, 3.000 cautivos aproximadamente.

Entre las escaramuzas que se citan en la mencionada Bibliografía se destacan las siguientes (2):

– El Almocadén Arias Pérez de Orense, con treinta hombres que fueron hacia la zona de Algeciras y salió a su encuentro Muhammad con 400 peones y apresó a 20 y dio muerte a 10

– El Almocadén Juan de Martos, con 37 hombres, de los cuales 20 fueron muertos, cinco cautivos y dos pudieron escapar.

– El Almocadén Juan Miguel, de Arcos de la Frontera, que con nueve compañeros, fueron hacia la parte de Ronda, donde prepararon una celada cerca del castillo de Xarateri, pero oídos fueron a su vez sorprendidos con muerte de la mayoría y cautiverio del resto.

– El almogávar apresado el jueves 8 de febrero de 1282 cuando iba de cabalgada hacia Granada y vendido en Algeciras a Nozezfe, el Harinero.

– Domingo Bono, Almocadén que de Sevilla salió con 20 almogávares, que fueron hechos cautivos por Aboacim de Ceuta, hijo del arráez de Ronda, llevados a Ceuta, encerrados un año en un aljibe y después en la cárcel, trabajando de día y con cepos en la garganta y pies yacían por la noche.

– Martín Domingo que había salido con otros tres almocadenes y cuarenta y ocho almogávares cristianos a probar fortuna, no sólo fue preso, sino obligado a portar las cabezas de cuatro compañeros de aventura.

– Benito de Jaén, con sus cuarenta almogávares y su enfrentamiento con cuarenta jinetes y cuatrocientos infantes musulmanes

– Fernán Ibáñez de Martos, almocadén de Jaén, con 37 almogávares, de los cuales veintisiete fueron muertos, cinco cautivados y otros cinco que pudieron huir

– Domingo Pérez de Guzmán, capturado junto con nueve almogávares por Taiha y sus cien jinetes.

– El Almocadén Aparicio de Ubeda que con su hueste de veinte almogávares en una incursión a Calahorra fue sorprendido por el arráez de Andárax y hecho cautivo, tras lo que le vendió a su hijo Brahem.

– El Almocadén de Baeza Yoannes Domingo, que marchaba un día con doce almogávares hacia la sierra de Baza donde fue sorprendido por Ochalviello, al frente de cuarenta hombres, que le hizo cautivo junto con Juan García de Madrid, Gil de Ocaña, Ferrezuelo de Burgos, Gómez y Pedro Domínguez de Murdievro.

Los cautivos eran regularmente vendidos en subasta pública celebradas en las principales ciudades musulmanas del Sur de España, destacando sobre todas Algeciras, desde donde eran exportados a Africa por los benimerines.

Su valor dependía de su oferta, siempre abundante, por lo que los precios eran bajos y se hundían tras las derrotas cristianas de la época, como la de Ecija, donde según Al Quirtas “se vendía una cristiana a dinero y medio…”

Unos se adquirían para aprovechar su trabajo, otros para revenderlos y obtener plusvalías y los menos, para obligarles a su redención.

Entre los trabajos encargados, moler a brazo panizo trigo y “porque no comieren de ello, metianles los frenos de fierro en las bocas, apretados con candados”; hacer tinajas, calentar hornos …., sacar agua de una añora, tan honda que hasta el fondo era de 130 sogas, para sus baños y casas,…“de dia fascínale tapiar paredes en la Pueba que facia Abuizaf en Algecira et havia de dar cada dia a su sennor dos alquilates de plata en renda: si non otro dia quel diesen cuarenta azotes”.

El Almocadén Yoannes Domingo mencionado anteriormente fue llevado a Almería para venta en pública subasta. Por su condición de Almocadén Almogávar quedó en Jergal, “aherrojado, destinado a moler a brazo trigo, alheña y panizo, con descanso nocturno en un pozo de doce brazas de hondo y escasa alimentación de pan de panizo y escaña bermeja”.Subastado más tarde y adquirido por Ahmed el Alporchení, le tuvo rompiendo piedras y con insistentes azotes…

Un caso singular es el de un almogávar que cautivo trabajaba para cinco amos musulmanes en Algeciras a los que servía por semanas; Mohammed el Tejedor, Alí el Carpintero, Mahomad el Ollero, Vebecar el Corcovado y Mahomad el Tendero, para el cual tenía que moler a mano diariamente una arroba de trigo o mijo.
La escapada de este almogávar es novelesca pero lo más relevante en que cuando llegó huido a Vejer de la Frontera, le sacaron los hierros unos almogávares, camaradas suyos.

A cambio de su trabajo, recibían escasa y mala comida, como libra y media de panizo al día; pan de grana envuelto con raíces de gamones; …

– “yogo cautivo seis meses et ocho días e comieron un día de ramos carne de un rocín muerto”…

El vestido escaso, reducido a harapos y deshechos.

– “Facia mala mañana de frio et ellos no vistian al sinon senos azunares de vil paño: non podian labrar ante el muy grant frio; en esto sallio el sol et arrimaronse a un rincón de la huerta, mui encogidos et con el sol adormieronse”.

En cuanto a los castigos, eran de múltiples clases como mesarles las barbas, escupitajos en el rostro, cientos de azotes, amenazas con pasarles a Africa y testimonios como:

– “Hacian fermentar olio et lo metian en la llaga que tenia en el costado”
– Atabanle las manos tan fuerte, que sallie sangre por la uñas”.

De día trabajo, de noche, cárcel e inmovilización mediante cepos, cadenas, hierros en sitios hondos e incluso aljibes.

Un caso singular que menciona el Profesor Torres Fontes es del almogávar Sancho García de Jaén, que cautivado, pudo escapar y regresar a su casa. Se enroló en una nueva cabalgada por tierras granadinas y capturó al hijo del que le había tenido esclavizado y al que pagó con la misma moneda (3).

Este es un simple muestrario de las “cordiales y fructíferas” relaciones entre la civilización cristiana y la musulmana, en un contexto en que lo verdaderamente dramático para España es que la Reconquista ya estaba nominalmente realizada, pues el Reino de Granada era un Reino vasallo de Castilla, pero en la realidad ello no era así, sino que además dicho Reino funcionaba como trampolín de posteriores invasiones norteafricanas de benimerines y zenetes que saquearon una frontera donde los almogávares cristianos casi siempre estaban en franca minoría y debilidad.

No es extraño que tras la Reconquista de Granada el 2 de Enero de 1492 España diera el salto a Africa, al igual que Portugal lo había hecho décadas antes, con el objeto de crear bases adelantadas que evitaran nuevas invasiones desde el otro lado del estrecho de Gibraltar.

No era un capricho de España dicha política africana, era una cuestión de supervivencia, de control del otro lado de un continente distinto, asalvajado, de donde provino una invasión que duró casi VIII Siglos y que tuvo unas consecuencias devastadoras para nuestra Patria.

Los Almogávares cristianos pagaron muy cara su osadía; su sufrimiento y testimonio es hoy incontestable. La obra del monje Pedro Marín así lo garantiza.
Por sus hojas nos hablan decenas de Almocadenes y Almogávares cristianos que pudieron huir de sus cautiverios con una única finalidad, proseguir la lucha hasta su definitiva expulsión.

El Dr. Guillermo Rocafort Pérez es actualmente profesor de derecho de universidad. Es el único investigador que ha realizado una tesis sobre las SICAV. Ha producido una extensa bibliografía y artículos en materias jurídicas, económicas e históricas. En esta última disciplina destaca sus obras sobre los Almogávares y la Reconquista. Mas en: http://www.guillermorocafort.com

1 .(Instituciones y Sociedad en la Frontera Murciano – Granadina. Real Academia Alfonso X El Sabio. Juan Torres Fontes. Página 220).
2. (Instituciones y Sociedad en la Frontera Murciano – Granadina. Real Academia Alfonso X El Sabio. Juan Torres Fontes. Página 237).
3. (Instituciones y Sociedad en la Frontera Murciano – Granadina. Real Academia Alfonso X El Sabio. Juan Torres Fontes. Página 254).

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